La generación poética uruguaya de los 80, por Luis Bravo

Aquí se propone por primera vez la existencia, para la poesía, de una Generación del 80` la cual en dos (acaso tres) oleadas, da culminación al siglo XX. Orfandad, pluralismo, interdisciplinariedad, defensa y búsqueda de una irrestricta libertad en lo formal y en lo ideológico son algunos de sus rasgos de identidad, en franca oposición al amordazamiento socio-político bajo el cual naciera durante la dictadura militar (1973-1984).


Esa orfandad - en tanto los lazos con los “mayores” están cortados, no son fluidos o son escasos pues el régimen militar impuso vigilancia, censura, encarcelamiento y exilio- genera un doble movimiento. Por un lado, un distanciamiento con las estéticas previas y, por otro, la necesidad de formas expresivas propias para una situación particular: la que hace de cada individuo un “sospechoso” en potencia, en esa “inversión” de la legalidad con la que solía ironizarse en la época: “cualquiera es culpable hasta que pruebe lo contrario”. Por cierto, la actitud de “resistencia” es de por sí heterogénea: los que experimentan transgrediendo códigos, los que dan forma alegórica y metafórica aguda al discurso, los que inauguran la ´puesta oral´ interdisciplinaria, en contacto con la movilización popular. Estas y otras variantes todas confluyentes, al menos durante el prime lustro de los 80´, dan a la generación un signo de pluralidad estilística ante un “enemigo común”. Ese “enemigo común” de la dictadura genera un singular empuje de conjunto, incentivando los vínculos interdisciplinarios, con la música, las artes plásticas y escénicas.

En cuanto a periodizaciones se toma en cuenta la primera publicación en libro, plaquette, y premios en concursos destacables. Es decir, conjuntos nucleares de textos que posibiliten la dialéctica “obra-recepción” y su visualización autoral en el devenir histórico literario. Hay poetas precoces, pero los hay en mayor cantidad tardíos o “reservistas”; si sus “formaciones” son disímiles y afectan los estilos correspondientes, eso se verá en cada caso, pero las diferencias etáreas se relativizan en función de la primera emisión-recepción en el medio. Este enfoque propone así una dinámica que incluye períodos, estéticas de conjunto y estilos individualidades que, insertos en una evolución histórica conforman sólo un cañamazo para que la mirada crítica elabore luego lecturas capaces de atravesar cualquier clasificación de afán restrictivo.
Toda “historia” se hace de cimas y de simas (nos enseñó Enrique Fierro), y a un registro exhaustivo sigue la imprescindible selección tanto de voces reconocibles por su singularidad, como de obras de puntual significación. No se trata de dictaminar aquí un “canon” - el lector y el tiempo irán haciendo sus elecciones - sino de desbrozar los trillos que la poesía abre y transita en este intenso período de la poesía uruguaya.

Cartografía

Tomando como punto de partida la “apertura” de 1980 una primera promoción llega hasta 1985-86 en la fase denominada “de la resistencia”1 por su demarcación en el contexto sociopolítico y por sus resonancias expresivas. Dos grandes líneas la recorren: la de una contención razonante y elíptica, y otra que, desde jergas locales, mixtura lo neovanguardista y lo socializante. Esta fase amalgama con la lucha antidictatorial que cuaja en la más amplia y estudiantil “generación 83”, cuya militancia produce la Semana del Estudiante, que culminar con una multitudinaria marcha por las calles de Montevideo, marcando el aceleramiento del retorno democrático.

En ese entonces se visualizaba la producción literaria en tres áreas: carcelaria, del exilio y del “inxilio” (el exilio dentro de fronteras), pero este trabajo solo se limita a quienes publican y actúan dentro de fronteras. Ya en la “transición democrática” entronca con éstos una segunda camada que surge en medio de un debate intergeneracional, período denominado por Hugo Achugar [1986] como la “restauración cultural”: “El país cultural [...] está dividido entre un espíritu de restauración y un espíritu de innovación. Hay sectores que no han superado la nostalgia y quieren volver a la Edad de Oro de los sesenta.¿Fue Edad de Oro?¿No estará sucediendo que a falta de un proyecto cultural para este Uruguay de hoy se vuelve a lo que existió, bueno o malo, antes de la dictadura? ¿No será que quienes detentan el poder cultural –y que en esta país es compartido por la derecha, dueña del aparato estatal y por la izquierda, hegemónica a nivel intelectual- pertenecen en su mayoría a los cuadros dominantes de hace un par de décadas?”.

Esta fase ya se perfila en la entrevista al Grupo Uno y a Ediciones del Mirador [“Los poetas jóvenes”, Brecha, 17.7.86] que registra el término “abuelicidio” en tanto revisión del canon 45´-60´. En 1987 proliferan los debates en un fuego cruzado que incluye a la prensa escrita y revistas alternativas (La oreja cortada, Tranvías y buzones, entre otros fanzines “subterráneos”: GAS, Cable a Tierra, Suicidio colectivo, Minga, Trantor, Rem). Esa pujante “cultura juvenil” organiza sus propios eventos en un período marcado por el lastre de la “democracia tutelada”: neoautoritarismo en la Enseñanza, razzias contra los jóvenes, aprobación de la llamada “ley de impunidad” (1986), que plantea que no serán juzgados los crímenes cometidos por las Fuerzas Armadas durante el período dictatorial (asesinatos, desapariciones, torturas). El moroso proceso de esta titulada Ley de Caducidad de la Pretensión punitiva del Estado, sigue hasta el plebiscito (1989) que la ratifica, echando por tierra las aspiraciones de justicia y de “cambio”, y haciendo de la “desilusión” una marca generacional. Desde entonces, una “contracultura subterránea” agita el medio (prensa, poesía y punk-rock serán protagónicos) desde un doble margen juvenil y pauperizado, y en pleno cisma internacional de paradigmas: Glasnot y caída del Socialismo Real, nuevo orden neoliberal, posmodernidad.

Oscar Brando [2004] ha señalado que 1988 marca un hito de agite cultural, pero el revulsivo de confrontación que da pie al mismo ya venía operando desde, por lo menos, un par de años antes. Por eso ubico esta segunda fase desde 1985-86 hasta 1992-93, bajo el nombre de “movida contracultural”2. La etapa inaugura múltiples lenguajes: performativiza la palabra en escena y en libros-objeto, en pleno auge del video adopta la velocidad intermitente del clip, y así hibrida y transvanguardiza el género. Desde una praxis transgresora se afectan los códigos formales y los axiológicos en micropolíticas revulsivas que esgrimen el imaginario de la diferencia: lo sexual (hetero y homoerótico), lo neosicodélico, y la (auto)crítica ideológica, son sus tópicos. Así se fuerzan diversas aperturas en una sociedad que se siente asfixiante y anquilosada entre las secuelas represivas y el quietismo restauracionista. La “movida” 3, que gestó editoriales propias, revistas alternativas, espacios fijos de recitales y eventos (Cabaret Voltaire, Arte en la lona, El Circo de Montevideo, Arte de Marte) tuvo a varios poetas “de la resistencia” en primera línea, quienes junto a otros de la segunda camada imprimieron un discurso polémico y beligerante, de aggiornamiento y de apertura a una pluralidad de prácticas culturales que ahora en el siglo XXI ya son de recibo.

Hacia 1994 el “destape” a la uruguaya se diluye, y se asiste a una época menos épica. Lo transgresivo ya no lo es, y la cultura de la palabra removedora pierde resonancia: desaparecen los grupos y los fanzines y con ello se aquieta la aldea. La polémica y la crítica culturales pierden espacio a pesar del aporte de “Insomnia” (Revista Posdata), y la singular “República de Platón”(Diario, La República). La poesía carece de viabilidad comercial y se refugia en los ciclos de lectura.

No es posible discernir hoy si entre quienes surgen a partir de entonces, y durante la década siguiente (1993-2003), se conforma una tercera camada de la generación o si más bien estamos ante otra promoción. Es una zona ambigua o bifronte, pues por un lado hay varios “reservistas” que se dan a conocer tardíamente, cuyos vínculos estéticos y vitales con las camadas anteriores son fuertes: publican en sus Revistas, participan en lecturas y performances colectivas, asisten a sus “talleres”, obtienen premios en la etapa anterior 4. Me inclino a pensar que este sector abreva en zonas de apertura estética ya propiciadas por la Generación del 80, a modo de síntesis y prosecución. Pero, simultáneamente surge otro conjunto más joven en edad, ya diferencial en formación y estilos. La “muestra” La abadía de los pensamientos (A. Mazzucchelli y W. Biurrum, 1993) recoge de manera significativa esta doble articulación en la que entrecruzan de manera “jánica”, voces del final de la “movida” con otras nuevas, en ese impreciso límite/pasaje entre lo que se venía produciendo y lo que desborda hacia otra promoción5. Dicha “muestra” y el 1º Festival de Poesía Hispanoamericano” (Uno/I.M.de Montevideo) que concentró toda esa movida - 120 uruguayos y 36 poetas extranjeros participando durante 10 días en lecturas, debates, video-poesía, peformance- expusieron el conjunto de los lenguajes que se venían operando, demarcando al año 1993 como final de esta segunda fase y a la vez como trampolín de esa tercera etapa bifurcada, a estudiar con detenimiento.

Al respecto, Gerardo Ciancio [2005] visualiza que hay un nuevo caudal de poetas a partir de 1990, al que denomina “Generación del margen”. Su mirada coincide en parte con la nuestra al establecer que sus integrantes “inscriptos en un cierto gesto de marginalidad (estética, ideológica, institucional, editorial, sea intencional o no) al mismo tiempo conviven, escriben, leen y publican junto a sus pares de generaciones anteriores, como la denominada Generación de la resistencia.”

Si bien Roberto Appratto [1998] afirma que hay dos ´generaciones`:“la de principios de los 80` y la del principio de los 90`; entre unos y otros la variante sustancial es que de la idea de incidir en la realidad - encarnada por Uno- se pasó al énfasis en la expresión individual”, en mi opinión la “movida” (incluido Uno) ya asumía la individualidad y desde allí se proyectaba, transgresiva en lo formal y en lo temático, hacia lo colectivo. Acaso el reciente libro de Hebert Benítez (Matrero, 2004) ilustre, como epítome tardío, la parábola que la Generación del 80´ recorrió, al fusionar el referente social a una enunciación que refracta al sujeto, multiplica las voces del poema y apunta a una autotelia compleja.

En ese poema-libro, el jinete en su “escapada” conlleva una autoexigencia de libertad: la de una kantiana “finalidad sin fin” que abre y cierra el texto. Si el matrero huyendo de la milicada remite al mito romántico-gauchesco, en el contexto reciente es la voz de un cogeneracional de la resistencia dictatorial. A ese doble “arrastre” histórico se le agrega una respuesta actual que supera lo “comprometido” y propone una liberación de su anclaje circunstancial: “tus voces sin milico, aparecieron, voces guapas,/ sin obligación por el lao de ajuera”. Así una voz “otra” se abre a lo cimarrón de las crines de la poesía y ya no quiere ser “nada más que poesía”. En esa oscilación puede leerse la actitud de esta Generación que asumió su circunstancia histórica pero también se abocó a lo individual reflexivo, resguardando con énfasis el valor artístico de la palabra.

En 2003-04 surge un novísimo movimiento de veinteañeros, en torno a “Artefato”. Como editorial lanzan varias colecciones incluyendo autores desde el 60´ hasta el presente bajo la consigna “Poesía oriental for export”, apuntando a desactivar la insularidad crónica de la poesía uruguaya. Entre ellos hay estilos contrastantes: Martín Fernández (y su heterónimo Miguel Albá) es performer y poeta visual, Leandro Costas Plá (hijo del exilio en México) en la línea de la elipsis reconcentrada, Martín Barea conjuga plástica y verbalidad, Isabel de la Fuente (quinceañera en Viva la Pepa) es destacada performer y dramaturga, Virginia Lucas reincursiona en la homoerótica. Lo que la “movida” de los 80´ reclamaba con dureza y desacato ante una sociedad pacata y conservadora estos jóvenes lo hacen en un contexto “progresista”. A ver cómo prosigue esta historia estamos desafiados.

Puentes intergeneracionales

Los poetas de la fracturada década del 70´ contrapusieron un límite de incertidumbre a la excesiva confianza del coloquialismo sesentista, cuya herencia cabía sacudirse y decantar. Desasidos del cuerpo socio-cultural, en la diáspora o silenciados por la represión, igual fueron afirmando una impronta de lenguaje crítico-reflexivo, experimental, en busca de una reapropiación de la escritura6. Es en parte la llegada del “textualismo” en el que lo dicho no es mero sucedáneo del sujeto emisor. De allí su interrogarse sobre el locus de la enunciación y el no subordinar lo poético a fines extraliterarios: “Ninguna pretensión de transformar el mundo con el canto/ No esa ilusión de dignidad excesiva”, dice J.C. Macedo (Durar,1974).

Movido por una idea de continuidad con la heroica tarea de Rolando Faget y Laura Oreggioni en Ediciones de la Balanza (1975-78), el poeta y crítico Álvaro Miranda funda Ediciones del Mirador (1980). Tanto éste como dos valiosos colaboradores de la Revista “Poética” (1983-86), R. Appratto y Marcelo Pareja, habían publicado su primer libro hacia 1978. Si bien ambos proyectos se insertan en esta etapa, por varios motivos (edades, fecha de publicación y por sus poéticas personales) he optado por considerar a estos tres, junto a otros que publican entre 1977-79 (Elías Uriarte, Alejandro Michelena, Tatiana Oroño, Hugo Fontana, Atilio Pérez Da Cunha “Macunaíma”) como pertenecientes a la “remoción de los 70´”: trastocan el canon sesentista y son la primera bisagra de “la resistencia”, previa a los 80´.

Así, la Balanza y el Mirador son puentes intergeneracionales en los que se dan a conocer muchas voces que conforman un primer eslabón referencial para la Generación del 80´ cuyo perfil promocional deberá ser estudiado en particular en el traumático contexto de esa década fracturada. Otro “puente” es la tarea de Roberto Mascaró (funda junto a Michelena la revista “Nexo”,1973) quien emigrado a Suecia en 1977 funda la revista “Saltomortal” (1980-85) y la editorial Siesta, relevantes para el intercambio del exilio rioplatense y la poesía nórdica. Si por lo antedicho no se desarrolla aquí su obra, cabe señalar su pionera incursión en la video-poesía, referente ineludible en la apertura estética de la “movida”. Inaugurando el lustro de la “resistencia” (1980-85) Salvador Puig, poeta de los 60’, irrumpe con Apalabrar (1980): “A cierta altura de la realidad/ A cierta altura del escándalo/ Puede quedar un vértigo/ Pero nunca una crónica.” Ya no es posible, dice en clave, la articulación directa de lo testimonial pues no es esa su concepción poética.

El mismo año aparecen los poemas en prosa de Alicia Migdal (Mascarones,1980), en los que media la distancia reflexiva con lo nombrado: imágenes desasidas de una ciudad y una corporalidad que se alegoriza desde un epígrafe de W. Benjamin7.La cita de un autor alcanzado por la persecución nazi, reenviaba en forma circular al último texto sobre K(afka) y su amante Milena “trasladada a un campo de concentración, donde fue objeto de experimentos científicos [...].Uno piensa en ella desde acá.”

Esta intertextualidad elíptica no fue sólo una manera de burlar la burda censura castrense sino una opción estética que dio sus frutos. Tampoco fue, como alguna crítica se apresuró a enjuiciar, la única válida del período. Tras el triunfo del NO (plebiscito de 1980) la vía de salida para la primera camada de jóvenes se da mediante varios concursos8. Entre lo que allí surge se aprecia esa contención que introyecta la clausura colectiva. Dice Mabel Moraña [1988]: “La frustración comunicativa se vincula con la opresión del entorno. La historia se vuelve experiencia inmediata, fractura, y el acto creativo se afirma como una necesidad de traducir el orden precario de lo real. El tema de la función y alcances de la palabra en su uso poético o cotidiano se filtra en muchas composiciones del período, como un tema común e ineludible”.

Los jóvenes del “inxilio”

Jorge Castro Vega, Rafael Courtoisie y Elder Silva son los que mejor entroncan con la tradición de sus mayores. Sobre el primero dice J. Arbeleche: “Su poesía respira reminiscencias bíblicas que recuerdan las secas voces de los profetas del desierto. Es denunciatoria y agresiva, pero a la vez hay superación del `aquí y ahora`9.” En salutación al poemario Fe de remo (1983) de Gladys Castelvecchi, el joven poeta dice: “Un hombre debe tener presente su lugar/ Su mordaza/ Y su remo.” (Primera Línea, 1982). Desde allí denominó a esta, su promoción, como la de “la mordaza y el remo.” Luego, desde otros influjos (Eliot, W. Stevens, Pessoa) multiplica el pliegue intertextual, así en “Carta de Isidore Ducasse desde París, recibida en Montevideo por el Conde de Lautréamont dice: “Nací en un lugar que ya no existe /¿Quién que no existe soy ahora?” (Poesía involuntaria, 1987).

Desde la síntesis de sus tres primeros libros, Courtoisie (que asimila a Puig y a Macedo) da cuenta del saldo oscurantista:“El universo talado de un golpe/ hasta la raíz./ Y sigue en pie.” (Orden de cosas, 1986). Desde Cambio de estado (1990) cultiva el poema en prosa, mientras Textura (premio Plural, México, 1994) y Estado Sólido (premio Loewe, España, 1996) le dan proyección internacional y van a la par de su narrativa. Achugar señala que “sus poemas pueden funcionar como cuentos, que algunos de sus cuentos se leen como novelas, y que su prosa está cargada de poesía. 10” Su poética, hecha de capas transparentes de significación, alterna lo húmedo del inconsciente y lo seco del razonamiento mientras el prestidigitador, entre bambalinas, crea un espectáculo hiperperceptivo que imanta la imaginación del lector.

Elder Silva, oriundo de Salto, se inserta en la tradición de poetas venidos de provincia (J.Cunha, W. Benavides). Filtra personajes y paisajes telúricos sobre el fondo globalizante de la urbe. Desde la ventanilla del ómnibus, la t.v., el lente fotográfico recrea un mundo en cuyo “fundido” (exteriorista, cinemático) se prestigia lo periférico-popular (como en ´Macunaíma`, Wojciechowski, Castrillón). Cartas, postales, cuadernos sustentan una doméstica “puesta en abismo”. El visualismo contemporáneo (fotonovelas, cómics, publicidad) y la (auto)crítica ideológica a lo Roque Dalton, conforman un estilo identificable e influyente (L. Pereira, F. Beramendi) Así dice: “Flechillales con colores de Benetton/ Caballos sueltos./(Caballos blancos, galopando como en el cine/ por los cerros de Arapey Chico)//Un poco más acá/ el pobre paisaje que dibujan unas/ camisas negras secándose al sol.” (Mal de ausencias, 2002).

Otro aire de familia hay entre E. Silva y Aldo Mazzucchelli, a quien W. Benavídes11 presenta desde una “poesía-crítica”: “En su maleta literaria el aporte principal deriva de la poesía italiana de entreguerras”, refiriéndose a Montale, Ungaretti y Quasimodo. En sus textos flora y fauna autóctonas - paisajes de paleta baja- , son recogimiento sensible de ecos existenciales. Dice, en “Cardenal”: “un silbido que roza el aire/ y nos parece/ que el viento en la espesura del monte/ trabaja para derribarte.” En Las ideas fijas (1993) palabra y diseño (de Alejandro Sequeira) se hibridan en ese carril performativizado que impulsara tempranamente el grupo “Uno”. En “La lengua muerta” el poeta reduce toda una tradición (¿de la poesía, de la modernidad?) a su grado cero, con inquietante ironía crítica12.

En Ocupación del miedo (1987) Sylvia Riestra alude a la escritura nacida en el inxilio: ”Conocí los términos prohibidos y el arte de adulterarlos. Me inicié en los sótanos clandestinos de las palabras [...] y las ausculté hasta oír el crujido de los muertos y el contenido silencio de los vivos.” El diálogo con los clásicos (Dante, Esquilo, Homero) ilumina el presente desde el mito: “tan solo /para que podamos llorarlos, Aquiles/ no los arrojes/ a los perros o a los buitres/ ni a la cal viva/ en el anonimato de la tierra/ ni a la vastas aguas/ en cunas de cemento.”

En Entre dos mares (2002) no es la guerra de esa Troya-Montevideo sino la fantástica Odisea desde la que extrae una metapoética: “a veces/ la escritura se hace destino/ se anticipa/ como esa tela sutil/ acaso engañosa/ que tejía Penélope.” En La casa emplumada (1989) incursiona en el tema del parto, una visión de “género” en un contexto en que lo femenino reveló nuevos enfoques, como en el antológico parteaguas de Viva la Pepa (1989), libro de diez poetas y diez plásticas que, según la crítica española Tina Escaja [1997]: “destacó como realidad colectiva e interdisciplinaria [...] hizo sitio al discurso de la mujer en el ´agite culturoso` del momento que lo desatendía casi por completo [...] expuso una alternativa, un locus de salida a la creación y al talento de autoras nuevas”.
Grupo “Uno”: neovanguardia iconoclasta (1982-1994)

La producción del grupo Uno tildada de neovanguardista, posmoderna, herética, marginal, popular, malditista, feísta y lumpenpoesía 13, atraviesa una década en dos etapas. Entre 1982-85, comprometida en la defensa por los D.D.H.H. se inserta en las movilizaciones estudiantiles, barriales y sindicales y amalgama con la resistencia antidictadura. Pero aun en su poesía social utiliza una “puesta oral” polifónica y paródica. Carnavalizan en “uruguayo” hacia una sociedad que ven empobrecida -ya lejos el País Modelo- y aislada culturalmente. Reapropian el lunfardo y las jergas barriales rioplatenses ( J.Gelman, J.Huasi), se sirven del pastiche y con retazos vanguardistas mixturan el “Tupi or not Tupí” antropofágico y el visualismo de Noigrandes; adoptan lo fonético (de Huidobro y Girondo a lo neodadá) y barroquizan la “cholez” vallejiana; asimilan lo contracultural beatnik y rescatan una línea de delirio, humor y surrealidad en la literatura uruguaya (Lautréamont, Parra del Riego, A. M. Ferreiro, H. Megget, S. Pérez Gadea). Entre 1986-1994 lo oral deviene perfomático y van de lo transgresivo a lo espectacular, incorporando la tecnología multimedia (video, cdrom).“La performance deviene en ritual, encuentro con los sentidos, comuni(cac)ión, narcisismo del cuerpo [...] Artaudianamente el poema se hace acto, no artefacto; evento no monumento” [Trigo, A., 1997].

Autogestionarios, tiran hasta 1.000 ejemplares para alimentar a sus “socios” mensuales. El resultado es un catálogo con setenta poetas y narradores (plaquettes, volantes, fotocopias, cassettes, libros-objeto en cuya factura intervienen artistas plásticos) donde se estrenan 11 poetas “de la resistencia” y la mayoría (18 poetas) “de la movida”. Su producción constituyó un fenómeno que revitalizó el discurso y la recepción en un período muy necesitado de lazos identitarios, yendo del “compromiso social” a la transvanguardia integrando registros, géneros, artes y generaciones.

Según A. Fressia [2000], Uno “ Prestigió, por reacción, lo individual, lo local, la diferencia [...] tanto en lo social como en lo estético. Tal vez fue posmoderno ´sin saberlo`, sabiendo muy bien, lo que le daba cohesión como grupo: la corrosión del “poder” literario para crear un espacio nuevo, libre, aireado. Si los resultados son dispares, la celebración irreverente de Uno contrastó con cierto elitismo “culturoso” y su canon de la modernidad.
Según S. Altesor [1998] la visión conservadora de la crítica cultural “no ha podido seguramente todavía tragar la desacralización de la política/ politización del jolgorio, en el que Uno militó con tanto desparpajo poético”.
Tres Unos

`Maca´ Wojciechowski, diseñador de la colección, es poeta radical en la parodia de las belles lettres, consecuente con su consigna: “soy un cable pelado tendido al lector desprevenido” (1982). En Segundas impresi(ci)ones (1984), crónica de las movilizaciones entre los históricos 1º Mayo 83/84, puede verse en crudo su anticanónica jerga “proletarizada”, así como la contraposición con la intelectiva “fría” de otros cogeneracionales: “algún lector se desilusionará/ puedo suponer yo/ rota/ su catarsis en la frialdad/ de este poema tan a prepo contenido.” Su humor aúna el antiartefacto a lo N.

Parra con el ready-made verbal a lo M. Duchamp. Tras Sobras completas (1986) textos-fotos-dibujos y Zafiro (novela,1998), M textículos y contumacias (1994) mezcla verso, ensayo, pastiche y “plagio” haciendo “gárgaras de literatura”.Tipografía, poemas & polacos (2002) es una joya de entrecruzamientos: el origen de los tipos gráficos y sus creadores con la propia estética. Allí transcodifica la escritura desde la paronomasia, la aliteración, la rima, y otros usos de la función poética. Incluye el Diario Intimo de Witold Borcich –alter-ego, migrante polaco- que desemboca en Yaugurú (“país patasparriba/ puro pasto”) ese Uruguay escrito al “vesre” que su poesía, lúdica y existencial expone con singular visualismo verbal. El músico Fernando Cabrera (su aparcero en varias performances) lo retrata en Grafía: “Eslavo perdido entre las razas/ musicando el pulso y la grafía/.../sos la imagen gráfica del ruido.”

“Portavoz unánime”, dice Maca de Héctor Bardanca, en virtud de los múltiples géneros (poesía, ensayo, performance, música) y voces (ortónimas y heterónimas) de una obra diversa en soportes (libro, cassette, DC, video). Desde 1986, Bardanca actúa sus poemas usando una máscara de viejo decrépito, mientras dice en “Un poema que se va haciendo viejo” : “Vivo en un país de viejos./ Donde los viejos no respetan a los jóvenes./ Y todos los viejos que no respetan/ a los jóvenes se mueren;/ y solo quedan viejos jóvenes y jóvenes viejos.//Tan sólo/ un espectro el país entonces.”(“El Grafo”, 1986). En “Arte en la lona” (1988) se desnuda en la performance “El hombre desnudo”, un manifiesto estético-ideológico del período.

En tanto, una misteriosa Ana Cheveski (Paysandú, 1960, emigrada al Berlín post-soviético) llama la atención con un tono lírico preciso y contundente en su tratamiento de género en Visiones de lobizona (1989), especialmente en su conmovedora “Oda al Dios Macho”. Recién ante el DC Portavoz -una tal Ana Cheveski- (2002) de Bardo Kan & Pollo Píriz, junto al librillo Lapsus calami, es que A. Fressia (Brecha, 14.3.03) da cuenta de los laberintos autorales del bardo y revela:“Ana Cheveski es Bardanca”, y agrega: “a la vez no lo es, por su naturaleza de heterónimo”. Hallazgo coherente para una poética que “finge” para decir, unánime, su desnuda verdad. Tras la inaugural video-poesía de R. Mascaró (Chatarra/Campos, 1984; Cruz del Sur, 1987) Bardanca reactiva el formato en El Ultimo capítulo de la historia del mundo (casette; videos suyos junto a Guillermo y Eduardo Casanova,1993).

El perfil de A. Castrillón, oriundo de Tacuarembó, es el de un raro barroco-criollista, más en la “trilzura” de Vallejo que en la exuberancia de Lezama. Su derrape paródico afinca una visión crítica de la historia “oriental”, mientras trafica oralidad y escritura en sus cinco libros. En La del Mono (2000) una Revista enteramente escrita por él a todo género y color (poesía, cuento, guión radiofónico, autoentrevista, teatro) da cuenta de su performatismo verbal, así como en el reciente P(M)atrias (2005) inaugura el formato DVD para la poesía uruguaya, con inclusión de veteranos coterráneos (Circe Maia, Benavides, Ortiz y Ayala).

La inventiva barroca

La poesía (neo)barroca tiene a sus más conspicuos artífices en poetas de promociones anteriores (Roberto Echavarren, Eduardo Espina) cuyas obras abonan ese territorio que, junto al argentino N. Perlongher, ha cultivado tantos adeptos desde mediados de los 80´. Si bien Víctor Sosa (en México), Javier Barreiro (en Italia), Carlos Pellegrino (Zarpa, 1988), Gabriel Vieira (Urumaquia, 1987) y Melisa Machado (Ritual de las primicias, 1994) incursionan en la modalidad, la obra de Álvaro Ojeda se sostiene por entero en lo barroco.

Cuando leí Ofrecidos al mago sueño (1987) me sorprendió que Ojeda no hubiera leído aún a Perlongher, a pesar de un evidente aire de familia. En prólogo a Ofrecidos al mago sueño (1988) consigné esa contextura que se dispersa para multiplicarse en un continuum. Sus cuatro libros han confirmado una escritura complacida y anticomplaciente que urde citas mitológicas y baraja la poesía latina con el tango, en una multilexicalidad erudita. Su labor es contra el olvido de un lenguaje que es imprescindible reinventar, por eso afirma:“necesitamos volver a sentirnos dueños de un idioma”. En “Montevideo” (2003) dice: “una escollera o cíngulo del puerto/ donde un sueño amaestra el futuro/ en el arte del vaticinio quieto/ cinocéfalo al viento que golpea la estatuaria”. Su poética es como un sueño hecho de voces que vienen de antes, o de nunca, como una pátina de ecos de brillo sin tiempo.

Vivan las Pepas

La irrupción de mujeres surge cuando en el Circo de Montevideo (1988) se reúnen quienes luego integrarán el antológico Viva la Pepa (1989). Andrea Blanqué, principal convocante, había publicado La cola del cometa (1988), un vuelo rasante de magia y turbulencia que ya atisbaba lo fantasmagórico en poemas narrativos cuyos personajes encarnaban un frenesí de visiones alucinatorias. Integró esa movida Silvia Guerra quien desde 1987 ha ido perfilando una voz que transitó de lo decantado (Idea de la aventura, 1990; Replicantes astrales, Premio I.M. Montevideo, 1993) hacia un macerado barroquismo: "la machacada insolente de verba amotinada". En Nada de nadie (2001) rasga la tela verbal mientras pesquisa en lo indecible. En su prólogo, E. Espina dice: "Una deriva informada que mira viniendo desde todos lados: indicios, señales, cinta ilusoria del sentido que es su consigna de protección y canto." En su palabra alternan el ser oscuro y la luz, el enmudecer tenso, a lo Celan, y la transparencia de imágenes:“Apenas/ se movía la superficie traslúcida del agua/ la palabra emergía entrecortadamente". Poeta justamente celebrada por la crítica, Guerra integró Uno (1990-94) y coorganizó el 1º Festival de Poesía Hispanoamericano.

En “Arte en la lona” una blonda chica de campera de cuero y voz cascada se estrena como primera performer mujer (“Botellas”), luego será protagonista del video Mamá era punk (1989, G.Casanova). Su nomme de guerre es Lalo Barurrubia: irá del rito erótico y ancestral (“La puta madre”, performance,1991) al paródico “Rap de la pocha” (performance, 1999). Su primer libro, Susuki 400 (1989) con fotos de Marcelo Insaurralde, la ubica como destacada exponente de la impronta punk-rock por su lenguaje desafiante y eficaz: “todos me pagan copas/ pero/ ¿quién me paga la muerte?/¿quién me vende la muerte? [...] quisiera cogerme a mi muerte / e irme/ con ella adonde sea que quiera llevarme/ en una susuki cuatrocientos/ irme tan lejos/ como vos nunca llegarías con esa cara.” En Tabaco (2000) hay una distancia reflexiva (“Agota su energía de varón/ pero mantiene viva su violencia intacta”) con un calibre de síntesis en el verso y un final en prosas (red).

Del punk a la tiniebla fantasmagótica

La tendencia de Lalo Barrubia es la de un sector de la “movida” que fusiona lo transgresivo y lo dionisiaco, en tiempos de la moda Bukowski. Así la tríada “sexo, drogas y punk-rock” puede verse en libros de: Raúl Forlán (Diario del freak, 1988), Guillermo Baltar (Triángulo de la droga, 1988), Gustavo Escanlar (El pene en la boca, Antología Feuu, 1988). Se incorporan fragmentos de guión de cine, del cómic en Gabriel Peveroni (Poemas religiosos, 1992; El bordado eterno, 1995). Ya con el performer Gabriel Richieri (9.80 de común, por favor, 1996) adopta una onda más cool, cercana a la canción, con una pesantez de crónica sobre ruedas, a lo Sam Sheppard. Entrados los 90´ lo gótico-dark, de corte fantástico-maldito irrumpe desde “La Torre Maladetta” y puede rastrearse luego en Nelson Díaz y Federico Rivero Scarani.

Pero es principalmente Julio Inverso (1963-1999) quien regó la década desde lo visionario que espanta con deleite. Su galería circense ya es inquietante en la prosa de Falsas Criaturas (1992). En Agua Salvaje (1995) los fantasmas "cantan conmigo debajo del tren blanco que pasa bamboleante por el cielo con una estrella en cada ventana". Desde el efecto parpadeante del paraíso-infierno, adopta el verso en Milibares de la tormenta (1996).

Autoparódico en lo maravilloso ("Julio Inverso inaugura la nueva línea de perfumes Marosa Di Giorgio") se confiesa apasionado de un ser que: "asumió mis ritmos/ mis drogas mi slang (...) y me incubó como a un embrión". Allí explicita su papel "maldito”: “ustedes, la sociedad/ yo, el impío". Su poética es “un traje nuevo para vestir a las tinieblas. Una visión, a través de una puerta lateral, de un cementerio donde los muertos lucen lo más naturales posible, sin haber sido preparados para la ocasión”. El testamentario Más lecciones para caminar por Londres (1999) abre con una proclama espectral que es fiel sinopsis de su universo. Tras su elegida muerte, se lo invoca como a un ángel oscuro cuyos "huesos resplandecientes” arrojan una "luz distinta para siempre."

Recodo

Es evidente que la producción del período no se restringe a esta somera presentación de lineamientos donde cabría introducir otras voces destacables de entre los muchos integrantes de cada una de las fases de la Generación. Es factible que con el tiempo se ajusten estas apreciaciones, pues su producción aún está en pleno desarrollo. Si bien esta es solo la punta del iceberg, el propósito es que sirva de guía para que un más amplio lectorado navegue por la poesía uruguaya actual con conciencia de los múltiples lenguajes que la sustentan.

* Una primera versión de este ensayo fue publicada en el dossier “La culture uruguayenne entre deux espoirs (1980-2005)”, en la Revista LES LANGUES NÉO-LATINES (Septembre 2005, 99 année-3 nº 334, París, France). Una segunda versión fue publicada en el Dossier “La Lupa” del Semanario Brecha (24.3.2006), junto a una “muestra” de poesía que sólo se publicó en formato digital. La actual versión fue especialmente corregida para la Revista “Vigía” (Cuba).

Luis Bravo (Montevideo, 1957). Poeta y performer, crítico y ensayista, docente universitario.
Pertenece a la generación del 80, e integró el Grupo Uno entre 1983-1994. Ha publicado cinco libros de poesía y tres plaquettes. Entre éstos: Arbol Veloz (Trilce, 1998) obra multimedia en cdrom (con participación de veinte artistas en diversas disciplinas); Liquen (Bs. Aires, 2003; Tarja (Montevideo, 2004). En ensayo y crítica: Nómades y prófugos (entrevistas literarias), Universidad Eafit (Colombia,2002). Artículos suyos han sido publicados en Revistas especializadas de Canadá, España, Argentina, Brasil, Perú, Colombia, Chile y México.

BIBLIOGRAFÍA GENERAL CONSULTADA

Achugar, Hugo “Para un debate sobre la cultual nacional”Cuadernos de Marcha nº 11, 1986.
Altesor, Sergio “El grupo Uno: los herejes olvidados”. Montevideo: Semanario Manos, 5.11.1998.
Appratto, Roberto, “El lenguaje de la poesía uruguaya (1980-1997)”, Posdata, Insomnia, 4.9.1998.
Blixen, Carina, “La molienda del ángel” (Poesía joven 1991-1992) Brecha, Lupa, 23.4.1993.
Brando, Oscar, “Hacia una nueva cultura democrática” en Uruguay hoy, paisaje después del 31 de
Octubre, Ed. del Caballo Perdido, 2004.
Ciancio, Gerardo, Prólogo de “El amplio jardín: antología de poesía joven de Colombia y Uruguay”
Embajada de Colombia y M.E.C. de Uruguay, 2005.
Escaja Tina, “Genitalidad y deseo virtual en poetas uruguayas de hoy: Silvia Guerra, Melisa Machado”,
Revista de Estudios Hispánicos. España, 29.2 1997, pp.123-24.
Fressia, Alfredo, “Una mano para la memoria”. El País Cultural Nº 577, 2000.
Moraña, Mabel, Memorias de la generación fantasma. Montesexto, 1988.
Trigo, Abril, ¿Cultura uruguaya o culturas linyeras? Vintén Editor, 1987.

Notas
1 Integran esta fase entre 1980-1986: Rafael Courtoisie y Elder Silva (ambos con precoces libros en 1977-78), Alicia Migdal, Jorge Castro Vega, Silvia Riestra, Aldo Mazzucchelli, Carlos Rosas, Eduardo Labadie, Luis Pereira, Alvaro Ojeda, Martha Terra, Víctor Guichón, Roberto Genta, Gustavo Ribeiro, Juan Fernández, Delia Musso, Jorge Nández, Mónica Saldías, Gerardo Bleier, la grafitera “Brigada Tristán Tzará”, y los “reservistas” Juan F. Costa, Joseph Vechtas, Ricardo Prieto, Aída Gelbtrunk, Rafael Gomensoro.
Entre los integrantes del grupo Uno: Gustavo Wojciechowski ´Maca`, Agamenón Castrillón, Héctor Bardanca, Richard Piñeyro, Alvaro Ferolla, Luis Damián, Daniel Bello, Magdalena Thompson y quien esto escribe. Con un solo libro hasta hoy: Ana Chamorro, Ruben Tani, Ricardo Scagliola y, ya fallecido, Daniel de Mello. Con primer libro en el exterior: Roberto Mascaró, Hebert Abimorad, Héctor Rosales, Melba Guariglia, Javier Barreiro, Fernando Beramendi, Víctor Sosa.

2 Entre quienes aportan a la remoción estética en lo formal / temático, surgen: Raúl Forlán, Lalo Barrubia, Andrea Blanqué, Ana Cheveski, Silvia Guerra, Julio Inverso, Eduardo Roland, Guillermo Baltar, Walter Biurrum, Hebert Benítez, Jorge Echenique, Hermes Millán, Thiago Rocca, Ramiro Guzmán, Gabriel Peveroni, Helena Corbellini, Juan de Marsilio, Jorge Olivera, Carlos Liscano, Zully Riveiro, Gabriel Richieri, Daniel Vidal, Nelson Díaz, la “reservista” Suleika Ibáñez, Sabela de Tezanos, Marisa Silva, Marianela González, Cecilia Alvarez, Alejandro Bluth, Verónica D`Auria, Cecilia Martínez, J.J. Quintans, Gustavo Escanlar, Diego Techeira, Martin Jones, María e Isabel de la Fuente, Richard Garín, Fernando Noriega, Daniel Erosa, Daniel Cristaldo, Fernando Pereyra, Fernández Insúa y el grupo “Torre Maladetta” (Rodolfo Tizzi, Marcelo Marchese, Rafael Diament, junto a J.Inverso) quienes ya desde la grafitera “Brigada T. Tzará” (1985) se dedican a: “escupir la cara de filisteos, periodistas y demás subespecies del ambiente cultural” (Caracoles nocturnos, abrelabios, 1997). También se estrenan, aunque en un registro más tradicional: Aurelio Pastori, Julia Galemire, Blanca Emmi, Silvia Prida, Víctor Silveira, Diana Correa, Alvaro Malmierca, Pablo Otero, William Katser, Guillermo Degiovanángelo, Jorge Palma, Sergio Freccero, Raquel Rivero, Alberto Villanueva, la obra póstuma de Miryan Pereyra. Con un primer libro en el exterior: Ana L.Valdés, Leonardo Rosiello, Juan Piñeyro, José Da Cruz, Carlos Sahakián.
3 Los poetas de esta generación fueron artífices de editoriales propias (Ediciones de Uno, Destabanda, Granaldea, Vintén Editor, Civiles Iletrados, Crítica, Imaginaria); impulsaron el auge de las Revistas alternativas y subterráneas; fundaron los primeros espacios fijos para recitales (Cabaret Voltaire, Tabacaria, Cultura de Miércoles, Amarillo). Fueron críticos y periodistas en radio y prensa escrita y dieron cabida a la polémica pública desde medios propios como desde las Revistas Cuadernos de Marcha y Graffiti. Como gestores, en aquel tiempo sin esponsoreo, propiciaron eventos removedores: Arte en la lona, El Circo de Montevideo, Arte de Marte en el Cabildo, el “1º Festival de Poesía Hispanoamericano” (Uno/I.M.de Montevideo).
4 Entre ellos:, Jorge Hernández, Melisa Machado, Luis Volonté, Eduardo Curbelo, Gabriel di Leoni, Juan Italiano, Jaime Clara, y los “reservistas” Mariella Nigro, Teresa Amy, Gustavo Lerena, Horacio Mayer, Elbio Chítaro, Graciela Migues, Radamés Buffa, entre otros de menor calado (Alvaro Fernández Pagliano, Mario Mele, Eduardo Zuasti). En el exterior, publicando en Montevideo: Carmen Faccini, Rossina Revello, Irene Bleier.
5 Entre ellos: Pablo Galante, Fabio Guerra, Federico Rivero Scarani., Daniel Vázquez, William Johnston, Enrique Bacci, Mercedes Estramil, René Fuentes Gómez (cubano uruguayizado), Roberto López Belloso, entre otros de aporte, por ahora, menos significativo: Gabriel Weiss, Alicia Srabonian, Walter Martínez, Raúl Burgués, Raúl Cedrés, Bernardo Safones, Wilson J. Cardozo, Carolina Pulherio, Eduardo de Souza, Luis M. Pérez, Ana Pérez Ferreira, Carolina Vanerio, Nora Petit de la Villéon.
6 Entre los más representativos: Enrique Fierro, Clemente Padín, Cristina Carneiro, a fines de los 60`. En la primera mitad de los 70`: Eduardo Milán, Cristina Peri Rossi, Carlos Pellegrino, Alfredo Fressia, Víctor Cunha, Juan C. Macedo, Leonardo Garet, Guillermo Chaparro, Eduardo Espina, J. M. García Rey, Sergio Altesor, Cristina Meneghetti, entre otros.
7 “Mascarones son. Todos ellos con sus caras roídas por la sal de las lágrimas, los ojos mirando desde deshechas órbitas de madera a lo alto, los brazos –si todavía los tienen –cruzados sobre el pecho en un gesto de conjuro.”
8 Feria de Libros y Grabados, Banco de Seguros, Embajada de España-Arca, Casa del Autor Nacional. Cientos de libros se presentaron, entre los premiados figuran: Víctor Cunha, Jorge Castro Vega, Elder Silva, Carlos Rosas, Rafael Courtoisie, Sylvia Riestra, Aldo Mazzucchelli, Hugo Fontana, Adolfo Bertoni, Mario C. Maciel (los dos últimos no han vuelto a publicar) y quien esto escribe.
9 Castro Vega, J, Poesía de sitio [Prólogo de J. Arbeleche], Montevideo, 1985) .
10 Platero, Soledad, Nuevo diccionario de la literatura uruguaya. Montevideo: E.B.O., 2001.
11 Mazzucchelli, Aldo, El río desconocido (Prólogo de W. Benavídes), Premio compartido con Diana
Correa. Montevideo: Casa de Cultura del Partido Comunista de Uruguay, 1988.
12 “(...)He aquí el proceso: con la lengua muerta murieron los rituales/ y con los rituales murieron los significados/ y con los significados murieron las discusiones/ y con las discusiones murió la emoción/ el heroísmo, la búsqueda, el salirse/ de sí mismo. Y al quedarse/ cada uno dentro de sí mismo/ así fue que murió la lengua muerta/ y no lo lamento en absoluto(...)”
13 [...]”lumpenización estratégica, posmodernismo chillón y arrabalero: lumpenpoesía, no por ser producida o consumida por una gunderfrankiana “lumpenburguesía”, ni por resultar mero epifenómeno del “lumpendesarrollo” sino por ser una propuesta estético-idelológica que radicaliza –con un guiño posmoderno y un barrunto tanguero- la excentricidad, la marginalidad de la neomodernidad periférica uruguaya [...] porque expone, redobla y magnifica la heterogeneidad de nuestra modernidad aprovechándose de los mismos instrumentos descentralizadores lanzados al supermercado transnacional por la posmodernidad oxidocéntrica” [Trigo, Abril; 1997].


ALICIA MIGDAL (MONTEVIDEO, 1947).

1. ciudades/casas


SE LE APARECEN
pedazos de ciudades, mientras camina o ejerce actos simples. Un monte hirsuto y perpendicular, esquinas de esperas malsanas, la vereda de algún bar expectante, aires envolviendo estatuas que se perdieron.
Camina rodeado de sigilos y arrebatos de ciudades otras, y en todas sonó una cifra cerrada. Y había que deshacerla, para no ser, más adelante y en la otra ciudad, pulverizada por un pasado sin recuerdo.

Alicia Migdal (Mascarones, 1981)

*
PARA SER
precisos, es necesario decir que la única experiencia verdadera que conozco es la de escribir cartas. Me refiero, claro está, a las experiencias que permiten, alguna vez, tocarel fondo de las cosas, alguna vez.
Porque escribir cartas es uno de los estados más cercanos a la anormalidad, al placer y a lamuerte. Se parece al amor pero en realidad lo supera, porque todo lo que en el amor es concentración extrema y equivocidad, en las cartas alcanza su máxima pureza, su pérdida de marcos, su entrega aberrante a la soledad de la cabeza. No importa que estas cartas sean contestadas y hasta correspondidas; el fenómeno no deja de ser, por ello, menos delirante. Porque están hechas de todo el pasado del que escribe, a pesar de él, aunque no lo invoque. En ellas aparecen, como en un palimpsesto, los deseos primarios, los sueños soñados de noche, los soñados de ojos abiertos, toda la gama de inútil sensibilidad, de abierta vulnerabilidad de la infancia. Todo está autopermitido en la carta; ella ha establecido, a pesar del que la escribe y contra él, su espacio propio y humillante, su lugar de trascendencia y de castigo; la carta ha establecido la eliminación del futuro, ha trastocado el presente, ha enloquecido las distancias impertérritas, ha transformado al destinatario, antes que nada, en un ser idéntico al que escribe, es decir, en un ser imposible.

Alicia Migdal (Mascarones, 1981).

*

Colectivo

Hay varios poemas escritos por otros y hasta por mí -  y que tal vez se ignoran o se eluden - escritos en momentos de calma corrosión o confianza paradojal que esperan tan solo referir lo indecible vivido o muerto inútilmente entre todos y por nada o poco más (finalmente) que ese conjunto de palabras consumadas, y a pérdida.

Alicia Migdal (Historias de cuerpos, 1986)

* * *


RAFAEL COURTOISIE (MONTEVIDEO, 1958)


Summa

Ya no hay forma
de librar la trama
estos hilos de luz, aquí
en mis manos.

Rafael Courtoisie (Tiro de gracia, 1981)

*
La soledad del poder

Penuria y erosiona el alcance de objetos arrojadizos como piedras de honda o puñales de pedernal. Corroe y desvía sus trayectoria, manteniéndolas en suspensión, como ilusiones, cuando en verdad son objetos atados a su pesantez, fijados perpetuamente a la escoria que resta después de su violencia. Algunas, talladas, desaparecen como las pruebas de un crimen.

R. Coutoisie (Cambio de Estado, 1990).

*
La primavera de Praga

Era lo mismo. Combas flores de hielo en la entrepierna, agujas lerdas, podridas de gozar lo destrozado. Los lanceros jóvenes crecían fracturados, con el hueso rabial sustituido.
Duró poco.
Los Jefes, con las tripas de vidrio, los oficiales, se volvían objetos de poesía pura: moluscos de la historia, mayordomos.

R. Courtoisie (Textura, 1994)
*
MÚSICA PARA SORDOS, peines para las piedras.
Pensar imposibles es bueno.
Basta que un árbol no exista para que crezca.
*
Un sordo compró una yegua.
- Es mi guitarra- decía.
Las crines eran las cuerdas.
*
Errores de la sustancia
parece cabeza
y es piedra.
*
El sonido más claro se va.
La luz se apaga.
El viento lame todas las caras.
El viento lame todas las piedras.
No se oye nada y todo se oye.

R. Courtoisie (Música para sordos, 2002)
* * *

JORGE CASTRO VEGA (MONTEVIDEO, 1963)

“Fe de remo”
a Gladys Castelvecchi

Un hombre debe tener presente su lugar
Su mordaza
Y su remo
Su claroscuro oscuro de quebrarse
Su mano
Y la línea de sal que la hace mano
Y la une al agua
La historia del agua
Su vocación de fuego.

Jorge Castro Vega (Primera línea, 1982)

*
Cacería

El ladrido y su perro:
La oreja alerta
Que al poemarla se borra y las cuatro patas
(El instante que no tocan el suelo)
Y el suelo
Que se cuenta hacia atrás

Se trata solamente de seguir la presa
(Como hace el ladrido
Por un pastizal
Paralelo al poema.

J. Castro Vega (Poesía de Sitio, 1985).

*
Perspectiva
a Elder Silva Rivero

El poema comienza
Apenas concluida
Esta línea:

Me defiendo de las calandrias

Y allí termina
Acaso confunden un enemigo con otro
(Se defienden de sus trinos)
Nos defienden del papel.

J. Castro Vega (Poesía de Sitio, 1985).


* * *

ELDER SILVA (PUEBLO LAVALLEJA, SALTO, 1955)

Proyecto de postal

En la fotografía hay una mancha oscura.
¿Una mosca? ¿Las patas de una mosca?
¿Las mandíbulas de una mosca justo
cuando abría el diafragma de la
cámara?
Tus ojos no quedaron
fijados para siempre en esa foto
a la cual te negabas.
Y ante la que
Pusiste insostenible argumentos:
El acné. Las ojeras. El desarreglo
de los jeans.
Aunque imperfecta,
yo guardo esa fotografía entre otros
tantos papeles indelebles,
por si un día devengo entomólogo o
algo parecido,
y decido estudiar
el comportamiento de las moscas
con respecto a las vírgenes amadas,
o de cómo se frustran los poemas
en relación
a la KODAK, tu posterior olvido,
los insectos.

Elder Silva (Cuadernos Agrarios, 1985)

*
Cacerías

Para matar un chancho
hay que utilizar un cuchillo largo y afilado
(si no se les toca el corazón,
los cerdos no terminan de morirse nunca).

Una bala de rifle
no mata a un ñandú en la pradera.
“La bala le pasa por el cuerpo como si fuera
un alambre fino”, decía mi padre.

El colibrí se caza
mojándole las alas con un balde de agua
mientras vuela.

Nosotros a los patos los matábamos
deshaciéndole la cabeza con una bocha.
En el patio de la casa de abuelo Sabino
había un montón pudriéndose al sol
y nadie sabía en qué usarlas.

Elder Silva (Mal de ausencias, 2002)

*
Uruguaian poetry

Decía Aldo hace algún tiempo, que la sequía
Es como una tela sobre los cerros del Norte.
Una pátina amarilla en las laderas
por donde Benavides cazaba martinetas
o tuvo alguna vez amaneceres con urracas.
Ricardo Scagliola recuerda la cinta
de bandurrias en el cielo sin agua.

Nosotros desde el pueblo veíamos
arder los pastizales,
el vuelo desesperado de garzas
sin aldea global,
la agonía de las bogas en el fondo
del Arapey Chico.
Ánades flotando hacia campos de Sequeira.

Otros pisaron caminos polvorientos
o viajaron por rutas con caballos
muriéndose despacio,
flechillas con ictericia
pastizales de Van Gogh a fines de febrero.

Y también hay aquella certeza de que el
Norte son los campos quemados,
que la sequía que arde bajo las patas de mi
caballo acaso ya tiene su poética.

O la advertencia de Juan Carlos Macedo:
“En sus vuelos las aves
deberían considerar nuevos aliados”.

Elder Silva (Mal de ausencias, 2002).


* * *

SYLVIA RIESTRA (MONTEVIDEO, 1958)

- qué tranquilidad sentía yo, Héctor
cuando creía que la decisión
en las puertas de Troya
estaba reservada
únicamente para ti
qué difíciles reales y oscuras
las murallas
ahora aquí en Montevideo,
la larga y sangrienta
guerra
se extendió por el Río de la Plata
y todos tus pensamientos
agitan mi incesante corazón
Minerva defensora de Aquiles
hoy se abate contra nosotros
como antes contra ti.

Sylvia Riestra (Ocupación del miedo, 1987)

*

Las madres están afuera (33)

Los hijos nos hacen perder
algunos privilegios
el más importante:
ya no soy la más joven
de mí misma.

Sylvia Riestra (La casa emplumada, 1989)

*
mujeres

son tantos los obstáculos
para llegar a ese lugar pequeño solitario

mujeres de tez oscura
cuidan una fuente que allí nace
o lo que de ella brota
o sus alrededores
o su propio cuidado
y no se sabe si es fuego agua piedra
o tan solo aire

pero las mujeres
cuidan velan encienden sostienen.

Sylvia Riestra (Entre dos mares, 2002)

* * *

ALDO MAZZUCCHELLI (MONTEVIDEO, 1961)

Del río
la noche es larga. El día ya nos abandonó.
la luna hace quiebres de tijera en el agua negra.
ya no sirve la descripción naturalista:
los pinos se inmovilizaron para siempre,
no responden al golpe de la pluma. De piedra
el perfil de los hombres que vuelven fumando
de refrescarse al borde del Cuareim, con sillas en la mano.

Detrás la luz verdosa de una ventana
dice que las razones para tener esperanza
verdeoscuras de las ruinas renacen. Fuertes
como la rueda de vivir de los insectos.

Aldo Mazzuchelli (El río desconocido, 1988).
*
1983

gaviotas en la tarde medioeval
lejos sobre la isla Encantada,
la luz declina en su sextante de rosadas piedras
de arena dibujada por el viento sin voz. Límpidas

ideas salobres, crímenes minerales, y tu paso
sobre el agua con cadáveres de lobo, vértebras
de tiburones. Era al borde de una edad nueva:
el tiempo que agita por igual
en multitudes los hombres y las aguas
hacía más posible el misterio de las islas

a los ojos del hombre, ocupados
por el ordenado
trotar de soldados armados por la playa.
Barra de Valizas, 1983.
A. Mazzucchelli (Después de 1984, 1988)
*
Mucho antes de llegar
En el desierto del corazón hay un altar lleno de hojas.
Allí no hay lugar para el razonamiento. No hay sitio
Más vacío, donde resuena ausente
El casco del caballo al sol.
Allí se sirve agua de hierro en vasos de metal.
Allí no hay tiempo para beberla
Y se endurece quien pidió ser escuchado.

Sordo aullido:
El día que envejece como una salamandra.

Las mujeres y las hojas se mojan de noche.

A. Mazzucchelli (Las Ideas fijas,1993).

* * *
GUSTAVO WOJCIECHOWSKI / MACA (MONTEVIDEO,1956)

Impre(ci)siones sobre el 9 de noviembre de 1983

Los caballos siguen siendo caballos sobre caballos
partes indivisibles de un mismo cuerpo
(dicen los historiadores de la conquista
-soberbios gallegos-
que los muy bestias de los indios creían
que el español a caballo y el caballo eran una
sola pieza)
con lo cual queda demostrado que la bestia piensa más

aunque los indios no conocieran a los ico- ico
o los estuvieran descubriendo en ese momento,
lo que pasa es que
los indios eran muy creativos
: la poesía –según los griegos- es predecir
:Poeta/ profeta

el tiempo mítico nos lo ha demostrado así
:nosotros estamos viendo caballos sobre caballos
y no somos surrealistas
ni creativos como indios
ni mucho menos
apenas tenemos miedo.

Gustavo Wojciechowski (Segunas impresi(ci)ones, 1984)

*
acción de fe

/he buscado la belleza sin zurcir mi cara / ese siete en el saco nuevo/ digo que la fealdad
era mi pasporte/ peaje de lo cruel/ ya que/ oh traumado de mí/ sentía que no podía/ un día/ ser
bello en la belleza misma/ por ella/ sola/ solísima/

lo bello/ la bella dama/ la pura/ se esforzaba por la pulcritud/ se pintaba y cepillaba como poema/ pero hete aquí que/ algo la delataba por debajo de los atuendos o / la vida misma vestida de seda/ la bella/

ni yo/ así como así/ pude acomodar mis fealdades de modo pintoresco/ atrasado orfebrero de lo feo/ y eso que / “lo difícil es aceptarse”/ me había advertido un día tiempo ha/ la bella belleza la bella/

CONCLUSIÓN CIENTÍFICA: ESFORZARSE ES UNA TONTERÍA.

Gustavo Wojciechowski (sobras coMpletas, 1986).

*

unn s-u-p-o-n-n-g-a-m-o-s

suponngamos que n país o dos nn países ya unno nno los encuentra
suponngamos que unna tunnba nn ennconnTRAMOS enn unn país
suponngamos es unn suponer que hay unna anna enn unna tunnba

suponngamos que anna blume la chiquilinna de bloNNda cabelleza
túvose que escapar de los naziSS
suponngamos que otra anna esta católica, tambienn túvose que escapar de
uropa, conn sus hijos todos ellos connombres de sanntos:
carlos, casimiro, adan, y otros dos que nunca supe o me olvidé
suponngamos que nno aunque saVEMOS que si ves tras vez tras ves

SUPONNGAMOS que nno nnos damos cuennta que los espacios nnorMALES
nnos alteraRrann/ que eRrann los perfectos /que los efectos
sonn terribles /que las cosas también puedenn cambiar que
abría que inntenntarlo / ABRIRA

suponngamos que Kurt schwitters acentúa las vocales
suponngamos anna blume las consonantes suponngamos el caso

soponngamos que todas tuvieran juntas connVIVIENNDO enn la frase

suponngamos que n país o dos nn países ya unno nno los encuentra
suponngamos que unna tunnba nn ennconnTRAMOS enn unn país
suponngamos es unn suponer que hay unna anna enn unna tunnba

Gustavo Wojciechowski/ Maca (TIPOGRAFÍA, poemas & polacos, 2002.

* * *

HÉCTOR BARDANCA (MONTEVIDEO, 1954)


YO SOY EL HOMBRE DESNUDO

yo soy el que no tiene donde caerse muerto
y por eso muero
yo soy el que te hace morir de risa, no de poeta
y por eso muero
yo soy a veces el poeta
y por ego también muero
yo soy el raro
y por eso muerto
yo soy el negro
y por eso muero
yo soy el indio
y por eso muero
yo soy el puto
y por eso muero
yo soy el travestido, el transgresor
y por eso muero
yo soy el que nació para vivir
y por eso muero
yo soy el suicidado por la suciedad
y por eso muero limpio
yo soy el loco
y por eso muero
yo soy el cuerdo
y por eso pienso, y luego existo, y luego muero
yo soy el prisionero de adentro, y el prisionero de afuera
y por eso muero
yo soy el que cree que el presente es el pasado del futuro
y por eso vive y lucha y muere y vive y lucha y muere
yo soy el fumaporros
y por eso muero
yo soy el que lo encara todo
y por eso muerto
también soy el pasota
y aún por eso muero
yo soy
yo soy el que se caga en la muerte
y por eso muero
yo soy el que se caga en la lona
y por eso
yo soy el que se caga en la crítica
y por eso
yo soy el que se caga en el arte
y por eso
cago fuego
yo soy el resentido, el rebelde sin causa
y por eso muero
yo soy el que con causa no es rebelde
y por eso no muero pero agonizo
yo soy joven en Uruguay
y por eso muero en otro país
yo soy de la generación degenerada
y por eso muro acá y en cualquier lado
yo soy el que está acá diciendo que está acá
y por eso quizás, pase la noche en la comisaría
yo soy el consumidor de rock and roll
y por eso muero sin Cultura
yo soy quien se alimenta de certezas
y por eso muero de inanición
yo soy el repartidor de dudas
y por eso muero de realismo
yo soy el despolitizado partido por las mismas dudas
y por eso
yo soy el politizado sin partido por las dudas
y por eso
yo soy la diferencia
y por eso muero
yo soy la minoría
y por eso muero
yo
el mensaje soy yo
y por eso muero
yo soy el extremista
y por eso muero
yo soy el extraviado
y por eso ya voy muerto
yo soy el independiente
y por eso muero, independientemente de morir
yo soy el guerrillero, el pacifista, el que muere por algo
yo soy la autocrítica
y por eso muero
yo soy la paz con justicia
y por eso muero
yo soy la inocencia sin decencia
y por eso muero
yo soy la mujer
y por eso ahora me descubro para contradecirme
yo soy el exhibicionista
y por eso muero
yo soy el hombre
y por eso
yo soy el de la pija chica, pero soy –también- el de
la pija grande cuando pienso en la pija
y por eso sobrevivo
yo soy el de los padres separados con mi consentimiento
y por eso muero
yo soy el de los padres juntos desbordantes de hastío
y por eso finjo
yo mismo soy el separado
y por eso muero
yo soy el desamparado
y por eso muero
yo soy el hartazgo
y por eso me canso de morir
yo soy el que no se acomodó: ni el sillón de la casa de la novia,
ni en el del tío que tiene ciertas
vinculaciones para un laburo
y por eso, yo soy un muerto de hambre invulnerable
yo soy el nihilista, el esnobista, el reservista, el moribundo
y por eso muero
yo soy el repetidor, el ladrón sin originalidad
y por eso muero como todo el mundo todos los días
yo soy el moralista sin moral, el amoral, el inmoral
- y a mucha honra-
yo soy el pornógrafo que soy ahora
¿y por eso muero?
yo soy el que no se hace el distraído
yo soy el hombre desnudo, que los invita a desnudarse conmigo
y por eso ¿quién se muere?
...
yo soy el que hace el ridículo
y por eso
yo soy el de la garra charrúa, en cómodas cuotas de inseguridad controlada
y por eso
yo soy –radicalmente- el que se salva a sí mismo,
el víctima, el boludo; el otro farsante esta vez
y por eso yo soy, el que se cubre, y te pide que no se lo cuentes a nadie:
ni a papá, ni a mamá y muchos menos al milico que tenemos en el mate
y por eso
yo soy...ya fue...ya era.

Héctor Bardanca (en Revista Oreja Cortada, Nº Clandestino, 1988).

* * *
AGAMENÓN CASTRILLÓN (TACUAREMBÓ, 1954)

Mensaje para extra terres tres

En los cementerios guardamos
las semillas de la muerte
el cemen to do lo lapida.
Los vientres de nuestras mujeres
son lugares bien líquidos
donde abrimos las semillas de la vida

el semen todo lo ilumina.
Rogamos a los extraterrestres prestar atención
a las señales de los graneros
y a la ortografía.

Agamenón Castrillón (El aviador en la bahía, 1989)

*
Maneras

El poeMA
Se AMAnera.
Los tics semaforan ojos
y una piedra encabeza
la lista de quiniela.


POE AMA A EMA
( a su manera

el tic del cuervo
es más semáforo que un ojo.
Con qué gusto de piedra
le rompería la cabeza
como a una lista de quiniela.

El tic no está
está manera.

Hay piedras así de listas como cabezas.

La quilistaniela se ama poemanera.

Semojo fora una pieca
con los tics de la drabeza...

A. Castrillón (El aviador en la bahía, 1989)

*
Cabayo de Artigas (Pza. Independencia)

Si se quiebra la racha del cabayo
tan clemente pra las vence duras
las redotas
el azar será una regla no prevista por ladrillos
y dogmáticos.
Vendremos
los tiranos temblad a la plaza independencia
y bicicletas de muy lejos a recostarse
contra el césped. Se pisarán
las palomas
las gaviotas
que hace tiempo nos cagan la memoria...
y el General no se morirá de Paraguay
ni de caballos que no acuden.

No es posible que se postren a los potros en bronce o mármol
Como se neutran las ideas como si fueran frases áulicas es
decir que el escolar el ciudadano deba sentir el trote tranco
de los héroes como luminosos y carteles como una redundancia
más como un abuso de la paciencia del Don José intermitente
en el aburrimiento nacional como si la paciencia fuera un trozo de
tierra erosionada o condenada a erosión perpetua en el provisoriato
del Reglamento del ´15 no repartida entre los impredices
nunca privilegiados.

Propongo un paro de mano general contra el espoleo del gallito con
Sombrero de ala ancha domador de parque recortado por el Roosvelt
de los césped que Darío le peinó. Para que no le junten
más el bozal con el esófago y el cuajo ni le arreen su crinuda
condición como a jergones viejos o rebanen sus ijares con el tajo
del talón.

Contra los caballos de las calesitas. Las monturas montevideanas.
Los estribos (y sobretodo) los estribillos.

A. Castrillón (El aviador en la bahía, 1989)

* * *
ANA CHEVESKI (GUICHÓN, PAYSANDÚ, 1960)

Oración para el Dios Macho

En el tiempo en que creaste todas las cosas
creaste el sol
y el sol nace y muere y sale de nuevo.
Creaste la luna
y la luna nace y muere y sale de nuevo.
Creaste a la mujer
y la mujer nace y muere y ya no sale de nuevo
y se convierte en lobizona
y los días de sol
nace y muere y resplandece
en el lado oscuro del mundo
montada en su estrella
bella.

Si uno pudiera morir como quisiera
sería muy fácil morir cada uno.
Sería muy grato.

Vigila tus caballos.
Yo soy muchas veces
una ladrona de potros sin cabalgar.
Y aunque soy una pobre lobizona
mi cara se enciende con el robo
mientras la noche es todavía joven.
Mi cara se enciende con el canto.

La luz es aquí abajo. El frío es allá arriba.
La carne camina como una cuchilla
bajo la luna.
La luna camina como la carne
sobre una cuchilla.

¡Niebla! ¡Relámpagos! ¡Torbellino del augurio!
La Vía Láctea está allí.
Las piedras están sonando.
El viento mueve la hierba.
Estamos aburridas de nuestros vestidos humanos.

En la gran noche
mis garras saldrán afuera.
Las sombras vienen hacia mí cribando.

El mar está arriba
y la luna también.
Las estrellas nadan conmigo en derredor.

En tiempos pasados el saber de las hembras
brilló en toda la tierra.
Encandiló al macho.
Ahora resplandece en las fauces de lo que va viniendo.
Y es pensamiento y memoria.

Mujer antigua de rostro encendido
gran tajo de oro por quien
sobre la tierra estoy parada.

Podrías desgarrarlo todo como un león
en vez de eso te acercas cautelosa como una liebre.
Podrías ser destructora, fuerte como un árbol.
En vez de eso eres flexible como planta.
Podrías igualar las olas del mar
en vez de eso eres profunda como un remanso.
En vez de andar con llavero y escudo
alzas el vuelo como mariposa.
Podrías presentarte como un primogénito
y en vez de eso eres semejante a gata de siete lunas.

Ya empezó a haber gente. Pero no tienen huesos ni fuerza.
Son como gusanos y lombrices.
Y hasta los gusanos:
también ellos se aman.

Entonces se formó el séptimo mundo.
Ahora comenzaba a formarse sangre.
(En la desgarradura se conoce el camino de las garras:
juntitas siguen para abajo).
Pero no había tierra aún.
Aún no había amanecido.

¡Qué resplandeciente la luz de la luna!
Mientras cabalgo esta noche cargada en mi carne.

Con las manos recogidas contra el pecho
aunque pedazos nos quedan
unas a otras recelamos
las mujeres que cortan el pelo a las niñas
las mujeres que van a sentarse de nuevo
las mujeres que les quitan el pañuelo a las niñas
las mujeres que les ponen las tijeras en la cabeza a las niñas
las niñas que les ponen de nuevo el traje a las mujeres
y con el pañuelo se cubren bien
y son trocadas por un camello blanco
o un escudo de Tarma
o por un rebaño de antílopes de Kita
o un cinturón rojo de Jerba
o por racimos que acaban de madurar
en un valle de donde es oriundo
el hilo en el que están ensartados los brillos de sus collares
del que están colgados los talismanes
que relumbran sobre el pecho de los machos.

La lechuza silbó
y habló de la estrella montada sin vértigo.
Silbó otra vez
y habló de la aurora nocturna de los huesos.

Mis lágrimas han corrido por la cara y los pechos
y la tierra las chupó.

Mi boca es sagrada.
Todas las cosas son sagradas.

Pintaré la tierra en mi cuerpo.

¡Despréciame todo lo que quieras!

El alimento que tú comes está hecho de ojos humanos.
Las tazas que usas son calaveras humanas.
Las herramientas que utilizas son manos humanas.
Despréciame todo lo que quieras.
¡Nadie te desea!

Ana Cheveski (Visiones de lobizona, 1989)

* * *
ANDREA BLANQUÉ (MONTEVIDEO, 1959).

La mudez

Quién me puede discutir
la mudez de las estatuas.
Abracé tantas en el pecho abierto de los valles
en la verde pelambre espesa de la tierra.

Dedo y dedo recorrí sus músculos.
Los musgos se elevaban desde el suelo
Estirando el cuello para ver tocar la piel marmórea.
Escudriñe sus huecos, gránulos y protuberancias.
Divisé los bultos sagrados de los bíceps.
Acaricié ese tórax simétrico y bimembre.

Metí mi lengua inquisidora
en el cofre de sus labios,
en la gruta llena de viento de sus tímpanos.
Resbalé por la duna blanca y eterna de su espalda.
Con ambos brazos cirunvalé su cintura
Como a un bao bao de raíces milenarias.
Olí su ombligo buscando miel como una osa
a punto de parir húmedos oseznos

Mis mejillas restregué en la toalla rústica del vientre
con el rocío reflejando el firmamento en cada gota.
Puse cada pie en las orillas de sus muslos
y vi allí al fondo correr aguas oscuras
ahogando el eco de las murallas.

Me sumergí en la redondez de sus colinas
Posé mi cabeza allí para pasar la noche a la intemperie.
Me prendí de aquel bloque tan duro
que ni todos los herreros aliados con el fuego en pie de guerra
podrían ablandar.

Y subí otra vez
como por el cuero salado del océano
hasta encontrar un perfil de nube,
y escuchando, quedar colgada de la espera.

Pero la luna iluminaba los rincones de su rostro
y su blanca impavidez sin sueño ni nostalgia.
Todo el bosque guardó un silencio compungido
y hasta los grillos guardaron sus violines respetuosos.
La mudez terrible era un grito
que escupía a mi rostro dilatado:
mudez viril, de sal y de granito,
lanzando su vacío por la noche.

Andrea Blanqué (La cola del cometa, 1988).

*


Ojalá llevara un disfraz

y tú me desnudaras en un cuarto secreto
tus dedos tan sabios
quitándome el corset, las medias caladas, los encajes
y dejaras para el final
el antifaz
pero que de pronto comprendieras, sacudido
que tras mi máscara hay otra
y otra
y otra
mis senos un poco más abajo, latiendo
pero mi rostro siempre cubierto por la máscara
y tú, ansioso por ver mi cara
por descubrirme
por estar conmigo
inútilmente
así como lo hice yo
aquellos días.

Andrea Blanqué (Canción de cuna para un asesino, 1992)

***



LALO BARRUBIA (MONTEVIDEO, 1967)

41 y a ti
volvería a romperte la cara
si valiera la pena

42 me alimento de tu misterio
como quien come chocolates
tiene mucho de fascinante
y un pequeño riesgo de indigestión

44 un boquete de sangre roja
en mi vientre
sería una forma estética
y mi boca secándose lentamente
hasta que ya nadie pueda besarla sin asco
un homenaje al arte

52 a veces creo que soy siouxsie
con los labios negros
escupo sobre un enorme
enorme escenario
con la cabeza hecha bola por las pastas
me burlo de todo
inaccesible
y el horror de que el disco termine

60 vos sos el hombre desnudo
que se oculta con el tiempo suficiente
para que no lo descubran

61 y a mí me descubren
con siniestro catalejo
los giros – o ilusiones de giros-
de un piñón de cuatro velocidades
que se ha quedado muerto
entre las porquerías

68 no he luchado por nada
ni pienso luchar
será porque uno sabe
que la lucha es cruel y es mucha
o porque no sé tocar el bandoneón

76 fantasías sexuales
hombres que piden perdón

77 fantasías en general
hombres que piden perdón

78 me masturbé esta tarde
pensando que me masturbaba
(me escondí del mundo)
y el mundo no se dio cuenta
seguro que pensaron que estaba
en otro boliche

82 yo también tengo miedo
de morir asesinada
pero es tu cuerpo de mujer
el único que tendrás

83 sí / tengo miedo
de morir tan exactamente a tiempo

88 yo quisiera ponerme la camisa roja
y rojas las medias
y la pancha siempre roja
y la roja sonrisa de mi camiseta negra
sobre una mesa de dibujo
lápices de todos colores

89 pero sólo consigo ponerme roja

90 porque la sangre con que me he quedado
no discute de gracia ni da gracias
simplemente fluye de mi concha a fin de mes
y aparece en mi cabeza de vez en cuando
a iluminar el placer o la ira.

Lalo Barrubia (Susuki 400, 1989).

*

El poema no viene a decir nada
nada.
El poema es una dura cicatriz en el cuerpo
se roba el tiempo
y desfigura el alma.
El poema es el vicio
del que no tiene manos para dañar
o no tiene sobre qué descargarlas.

*
Ella es la negra del pantalón de cuero.
Abre su caja de vino y se enchufa al cable.
Los niños la patean.
El amor la patea.
Ella patea al aire,
pisotea el pucho
se rasca los sobacos.

Ella sabe lo que tiene que hacer.
Pero no lo hace.

Lalo Barrubia (Tabaco, 1999).

* * *

SILVIA GUERRA (MALDONADO, 1961)

Era una contraseña
sin sentido
pero había que decirla
para salir
afuera
para pasar la traba
para que ardiera menos
tenía una pluma roja
como el fuego
y una hoja verdosa
y pestilente
La contraseña no tenía
sentido
Pero los que la decían
pasaban.

Silvia Guerra (De la arena nace el agua, 1987)

*
Recógeme tu anémona, te pido
(tu flor ya para siempre)
Emily Dickinson

Recógeme de ti anémona carnal, voluptuosa de verde enamorada
enciérrame contigo en ese mar ferviente, en lo salado
persistente de sí, yendo y viniendo
oscura la marea en transparencia oscura,
arrastrando de mar todas las cosas, olorosas en sal
impregnadas de verde transparencia
como tu anémona flexible, voluptuosa
marrón y sin sentido en lo aparente
escóndeme contigo en tu belleza móvil
de verde oscuridad, acostumbrada.

Silvia Guerra (Replicantes astrales, 1993).
*
Cloto

Afuera, en el cóncavo espejo que es ahora
Un fino entretejido se suspende: alguien
Habla de dos, otros de cifras que son inmensas cantidades.
La ascendencia se pierde en estratos
Que no tienen demasiada importancia.
Se nombran los caminos los pasos los pequeños jilgueros.
Se camina sonriendo por la empinada cuesta
Con las botas sucias del barro del camino.
Se llenan los carrillos los rojos los sonrientes
De un aire
Que ahí arriba se dice que es purísimo.
Y se habla de la guerra. Del color de la guerra.
Y aparecen los muertos, en fila, con el plato vacío
Me preguntan algo que no entiendo, no entiendo qué me dicen
No entiendo qué hago ahí, por qué me siguen.
Y yo no sé qué hacer, y ellos tampoco.
*
Láquesis

Es un prisma. Es un prisma que gira.
Es un prisma que fragmenta la luz, la descompone.
Es un sueño la luz.
Es un sueño la luz que se repite.
Es un espacio verde, que se hiciera
Hay dos amordazados en la luz
en el preciso verde.
Gira una vez el prisma y se hizo tarde.
Gira una vez la luz y hay un zapato suspendido en la esquina
un montón de arañitas verdes, casi transparentes que caminan
incendiándose el lomo, sobre una tela casi transparente que no
deja respirar a los que de una manera casi transparente
empiezan a quemarse.
Afuera, alguien salta tratando de mirar por la ventana
un golpe apenas en el vidrio, una marca de sangre.
Y es la luz, los irisados tonos de la angustia
Ese silencio bordado de la tela
Crujiendo, desde la lluvia verde, casi transparente.

Silvia Guerra (La sombra de la azucena, 2000).

*
Performer

El vivo injerto entre la cosida piel que roja parece que no
apresta que no prende de sí con ese mismo cuerpo se
tortura. Se abre de fauces se cuelga por la herida se prende
a la pared cree que así puede. Que va a poder que
gimiendo dolor párvula obscena quedará la escultura negra
sobre las luces de neón en la cima del pabellón para
escenario. Cuerda vocal cierta naturaleza atará disimulo
por la cita y ha de volver así, carne transida venta de feria
material de deshecho, encajes de plástico en las ramas, y la
noche violenta abierta hacia la gruta aliento de las
muertas, silicona en la herida para forma de entrega, al
peso: el oro de la especie. Y en la fila con sayo las que
esperan.

Silvia Guerra (Nada de nadie, 2001).

* * *

ÁLVARO OJEDA (MONTEVIDEO, 1958)

Nacimiento

Creada cercanía
suelta de aleros y arboladuras
ata las formas desiguales
palma empujándose carabela
liburnia; en un clavel cóncavo de azules

Aquí navega la creación
faz oscura y pairo en la tormenta
y una llama de helecho
vierte la cresta del mar

Han sido de la tapia fusilada
coloridos brazos del nadador
muerto con su tropa de espuma
regimiento oloroso de agosto
pura piedra para torcer el ánfora

El figurado nombre se ha nacido.

Álvaro Ojeda (Ofrecidos al mago sueño, 1987)

*

Aquella fuerza ciega de Leucipo
que el espejo y la rosa no ha mezclado
tiembla en resumideros de señales
con ansias de paisaje fabuloso

Firme la brisa en sostenida escarcha
azuza lejanías de ladridos
y una vara de azul
y una esperanza
como de suelo en cinta

Vueltos de la grima irán deshechos
los últimos ocasos detenidos
fuerza de postal ciega azotea
en la encimada fibra del futuro

y en el cielo amurado
y en la queja
una florcita seca de naranjo.

Álvaro Ojeda (En un brillo de olvido, 1988).

*


Alzheimer
En el cúmulo de San Jorge,
entre sus flechas lueñes,
estrellas de tanino que ensoñaban las órbitas de Rita,
su médula espacial hueco suspenso;

quitada en su lujuria de suspiros echados,
una tabla aferrada,
un pecio de tesoros pequeños,
lovely Rita,

ni en sueños pudo el sueño poblarla

ni tú, Jano bifronte oriflama en desgracia

Los primeros olvidos son benévolos.

Á. Ojeda (Alzheimer, 1992).
*
Poesía
“Niels Bohr decía que con el lenguaje pasa como con los platos
en un chalet de balneario. El agua está sucia, el trapo también,
sin embargo, a fin de cuentas, conseguimos fregar los platos.”
Michel Houellebecq, Opera Bianca
V. Por eso, dijo Eumolpo,
hagamos las ofrendas en su justa medida,
los sables invoquemos si es debido
y no digamos nunca que un lamento es vacío
o pertrechos de ideas sobran en este mundo;
el difuso placer de ver el filo alumbrado de una navaja
recorriendo el Leteo,
el vuelo reconocido de Anquises en los hombros
del héroe,
el espléndido aroma de una moneda trabajando
el ocaso,
la piedad que se ahueca en el gesto del hambre,
el silencio del mar y el silencio del ruido
del mar,
el silencio que perdí entre unas piezas de deseo vencido,
la sombra que cubrirá ciertamente las flechas de los partos,
la cabeza cercenada de Craso que es la forma más exacta del juicio a la usura,
la firma de Ezra Pound,
la firma de Gardel sobre una piedra tallada en la Isla de Flores,
la fuga de esa firma,
un hombre que se ciñe a escribir
con partes de otras partes
al nuevo ser que inspirará
-sin duda-
lástima
burla
soledad,
un naufragio de clámides coriáceas trasnochadas
y esta mano indecisa que sin embargo
ruge.
Á. Ojeda (Luz de cualquiera de los doce meses, 2003).
* * *
HEBERT BENÍTEZ PEZZOLANO (MONTEVIDEO,1960)


Matrero (fragmentos)

De carnada con tu zaino, la respiración del milico se revuelca
y se revuelca, se hace el indio, se hace el puma, todo lo que es
se hace. Quiebra despacito las carquejas, pero las quiebra,
con paso de serpiente renga hasta que
se disgrasia en tu puntazo y se ahoga
en el remanso de tu poncho, fiero, como aguas feroces
corre lo suyo hacia fuera, circula entonces
para cualquier lado: borbotones, chijetazos
de lo que ya no está.
*
Tus voces solas, mientras tirás ahora del caballo solo,
tus voces sin milico, aparecieron, voces guapas,
sin obligación por el lao de ajuera
(finalidad sin fin), mansas ellas saben que no hay facón
que lidie con ellas, no hay coraje que las haga hocicar, sólo
el coraje de la cobardía
las apaga.
*
Que ni la distancia ablanda
el rumoreo del sueño.
Porque el hombre nunca es dueño
de lo que en su fondo ocurre:
si la mente así discurre
no hay poncho, facón ni empeño.

El milico es el de siempre,
latoneando al matreraje.
Carancho contra el coraje
del que inventó una conciencia:
si el milico ve otra ciencia
lo mete al miedo en su traje.

Finalidad sin fin.
*
En el horizonte un cerro.
La aurora, dijo el gringo, de sangrientas manos.
La aurora entre los fuegos de las torres de petróleo.
El flete trepa, con chasquidos de cascos, salpicaduras
hasta que todo se ve, y es ahí
que te ves: en la punta del cerro de vos,
Vos te ves a Vos es el nombre nuevo
De la ciuad. ¿Y quién cree
Que el gaucho le teme a la ciudad?
Sitiala, buscá al infiel.
Lengüetazos marrones de un río
allá abajo
a la derecha, anfitrión
del horizonte, tan baguala esa sangre fría, tan linfática, tan blanda
guillotina de tiempo, temporoso barro tan sin nada
que decir,
tan matrero ese río, tan así vos vas vos ves vos vos
y ellos que querrán pescarte, sitialos, que tendrán la tansa tensa,
sitialos, que se habrán equivocado, sitialos, porque no se pesca
al propio río.
Matrero de vos y de mí,
sitialos, sitiate, matrero.
El guascazo de tu rebenque es menos ciego que todos ellos,
Matrero.
Matrero, matrero de mí, finalidad sin fin,
como un aullido
cimarrón,
como un aullido,
cimarrón
interminable
finalidad
sin fin.

H. Benítez Pezzolano (Matrero,2004).

* * *
JULIO INVERSO (MONTEVIDEO, 1963 – 1999)

El viento
“¿es bueno estar solo?
Sí, pero acentúa el sentido dramático del porvenir”.
Werner Herzog

el viento lleno de estrellas, de hojas secas y de polvo
mantiene suspendida mi habitación como una gran sinfonía de
mahler, con una extendida mano que golpea más fuerte cada día,
una mano que acaricia y sostiene, una mano que es el límite y que
es todo. y en el viento vienes, blanca y pura, tendida en los techos,
fumo el cigarrillo extasiado ante la imagen, con los ojos muy abiertos
al enigma inacabable. me quejo, mientras vagas, te mueves y respiras
allí. una música errática, indefinible, atrapante, sortea los garages donde
la noche se parapeta, tan sólo un momento, para levantar y sacudir luego
su melena hecha de furia. todo arde y es arrancado de los siglos que, de
espaldas, desfilan impasibles. un inmenso manto baja desde el cielo y te
escabulles a los ojos, ya es ante mi la negra estructura de la noche. y mi
habitación se pierde lejos, dando barquinazos en el viento lleno de estrellas,
de hojas secas y de polvo.

Julio Inverso (Falsas criaturas, 1992).

*
maniobras rituales de las flores

Cumplida la primera etapa de sus investigaciones sobre la
soledad, las brujas de cara azul dejaron caer las anclas y
recalaron en la niebla. En aquel inhóspito sitio fue hallado
Perceval, conde y druida de los antiguos galos, perdido en la
estrella, que las cautivó con su voz. Hasta las fogatas
bajaron las emanaciones de la luna. Leyeron a Boecio y
accionaron la rueda de la fortuna; la esbelta sangre brilló en
los penachos. El designado para morir, en un acantilado de
Islandia, fue un marinero de barba roja apellidado Johanssen.
Poniendo fin a la ceremonia, las almohadas vinieron volando
desde el horizonte.

*
Hölderlin y sus amigos

Hölderlin salió del manicomio, con sus rizos de niñas que
confundían a las flores, más loco que antes. A corretear las
manecillas del rejoj de la torre más alta, a prestar su dientes a
los engranajes, a dar un paso gigantesco en el siglo, a bautizar los
prados en la majestad de la escarcha. Hölderlin habló a los
bebederos, demorándose siempre más en la caída de la tarde. Y
disparó flechas en la noche. No añadió más versos a su gloria que
salía del horno ya lista para la cena. No imploró ni derramó llanto
a las Parcas para que le concedieran una primavera de poesía y
dejó su laurel a cargo de los niños, que lo escucharon repetidas
veces en el tocadiscos. En su ruta solitaria encontró a Artaud y
juntos se atragantaron en el bar a hot-dogs y carcajadas. Se
pusieron de acuerdo en odiar el apelativo “obras completas”.
Artaud lo convidó con su morfina a lo que Hólderlin respondió
con su néctar particular. Y allá se fueron por el horizonte,
haciéndose pequeños y escandalosos, encontrando a otros locos
santos. Van Gogh, que ahora pintaba en verano, Mahler, con una
batuta de caramelo y su irremediable cara de beatle en ayunas.
Hólderlin les enseñaba, entusiasmado, sus medallas y a todos
decía: Adiós, locos suicidados, adiós.

Julio Inverso (Agua salvaje, 1995).

*

No me toques estoy endemoniado. No puedo
dormir porque los condenados incendian mi cama,
noche tras noche. Tu infravida no podrá comprender
mi éxtasis:
un ángel que empuña un sueño
un sueño que es un arma
un arma que dispara a las tinieblas.

No me toques, mi luz te enceguecerá.
Soy un prestidigitador,
un caballero antiguo de místicos sigilos, un alquimista
con el corazón sobre la piel. Soy el que seré, ahora
mismo viviré mi futuro, mi más allá y mi abismo.

No me toques, estoy endemoniado. Seré la bengala
que rompe a llorar en tu cielo hecho añicos.

*
Derramando poesía oscura
sobre mi mesa desnuda como un yunque
me siento ágil esta noche
como Kafka con su raqueta de tenis
en una nocturna e iluminada pista.

J. Inverso (milibares en la tormenta, 1996)

*
Huesos resplandecientes

En este libro pongo en tela de juicio
la existencia de la luna
quiero suprimirla del decorado del universo
lo cual es un ensayo que llamo
“capricho y vigilia”
es un acto de piratería
una cifra de la utopía
pero...
¿Cómo hacerlo en un lenguaje tan triste
que parece una camisa arrugada
tirada en un rincón?



Después
en el acto secular
del reconocimiento de las filiaciones
en la búsqueda policíaca de los responsables
mis elevados huesos
serán relucientes
y aunque la trayectoria de la ilusión
de los hombres con su carga de soledad
persista y duela amarga
luz habrá distinta
para siempre.

Julio Inverso (Más lecciones para caminar por Londres, 1999).

*

Más lecciones para caminar por Londres

Rechina bajo la bota una mariposa de hierro
que podría confundirse con las aletas de mi nariz
los molinos de polen & relojería
gimen en la brisa
en la esquina un policía llora de rodillas frente a una bala
(la última)
me acuesto en el cielo, digo,
sobre el lado izquierdo
y mido 5 kilómetros de horizonte entre los guiños fucsia
de los morteros
en el más allá
nunca hay noticias del desastre.
Abril, 1998.

Julio Inverso (Más lecciones para caminar por Londres, 1999).

* * *